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Marruecos es un país situado en el norte de África, con una amplia franja costera que se asoma al Atlántico y un frente litoral bañado por el Mediterráneo. Separado de Europa por el estrecho de Gibraltar, su territorio limita con Argelia, Mauritania, el océano, el mar y las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla. Aunque Casablanca destaca como la urbe más poblada, es Rabat la que ostenta la capitalidad del reino, cuya forma de gobierno se basa en la monarquía constitucional.

Su moneda es el dírham marroquí y sus cerca de 32 millones de habitantes hablan árabe o bereber, aunque en algunas zonas también es frecuente el uso de los dialectos Tarifit, tamazight y tachelhit, así como del francés y del español, herencia de la época del protectorado.

Para llegar desde España, se puede tomar el barco o el avión. Las travesías marítimas más cortas son las que enlazan Algeciras, Málaga y Almería con Ceuta, Melilla y Tánger. Los que prefieran el transporte por aire, pueden aterrizar en apenas unas horas en alguno de los quince aeropuertos de los que dispone Marruecos, emplazados en Agadir,Casablanca, Errachidia, Fez, Marrakech, Ourzazate, Rabat-Salé, y Tánger.

Antes de emprender el vuelo, el visitante tendrá que comprobar que tiene su pasaporte en regla y recordar que su estancia no puede prolongarse más de 90 días. No se exige visado a los ciudadanos que procedan de la Unión Europea, Suiza ni Canadá. Además, es recomendable que lleve anotada la dirección de la embajada o del consulado de su país en la región donde pernocte, por si tuviera que acudir a la delegación diplomática ante algún imprevisto o contratiempo.

En cuanto al alojamiento, Marruecos dispone de una amplia oferta hotelera en la que se incluyen desde establecimientos de todas las categorías hasta albergues, campings o riads, casas tradicionales o palacios con jardín interior destinados al hospedaje turístico.

Tanto en los restaurantes de algunos hoteles como en los bares locales se puede degustar la gastronomía tradicional, en la que destacan platos tan conocidos como el cuscús, la pastela, los briuat, el tajín, la tarta de almendra o los crepes de miel y semillas de sésamo acompañados del té de menta. Todo un deleite para los sentidos.

La unidad monetaria nacional de Marruecos es el dirham (DH), que no tiene convertibilidad fuera del Reino. Las oficinas de cambio de divisas están en los aeropuertos, en algunos hoteles y en la mayoría de los bancos. En ocasiones, podrían pedirle que presente el pasaporte para realizar la transacción. No se olvide de cambiar los dirhams que le sobren antes de abandonar el país. En general, las entidades bancarias de las grandes ciudades marroquíes suelen disponer de cajeros automáticos.

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